Nuestra historia

La Iglesia Presbiteriana Libre de Norte América es el fruto de la visión y el ministerio de la Iglesia Presbiteriana Libre de Ulster (Irlanda del Norte). Esa iglesia fue formada en 1951 como un testimonio de la fe histórica de los presbiterianos, una fe que enfatizó la inspiración y autoridad de las Escrituras en contra de la infidelidad liberal y racionalista que había hecho serias incursiones dentro del presbiterianismo en Irlanda y en otros lugares. 

Desde su origen, la Iglesia Presbiteriana Libre ha sido protestante en sus convicciones, presbiteriana en su gobierno, reformada en su teología, separatista (es decir, antiecuménica) en su postura, y fervientemente evangélica en su alcance. Su postura distintiva ha sido marcada por su oposición a la obra del Consejo Mundial de las Iglesias (CMI), sus ramas nacionales, y sus agencias internacionales.  

El Consejo Mundial de Iglesias

El CMI existe para reconciliar la cristiandad, especialmente al protestantismo y al catolicismo romano, en una unión visible. Su progreso hacia la meta ha sido marcado o por su rechazo de la fe protestante histórica, o por una reafirmación de esa fe de tal manera que la eviscera, para que los dogmas católicos romanos que alguna vez fueron anatema para los protestantes les parezcan más aceptables. De esta manera, la visión que tiene la iglesia católica romana en cuanto a la primacía del papa, en cuanto a la Cena del Señor como un sacrificio verdadero y expiatorio por los pecados de los vivos y los muertos, en cuanto a los ministros como sacerdotes que hacen sacrificios, en cuanto a la tradición con la misma autoridad que la Escritura como la Palabra de Dios, y en cuanto a la justificación como se enseña en el Concilio de Trento (rechazando la justificación por gracia sólo a través de la fe), son puntos no vistos como herejías peligrosas, sino como meras diferencias de énfasis. 

En contra de todo el ecumenismo antiescritural, la Iglesia Presbiteriana Libre ha tomado una postura determinada, manteniendo las solas distintivas de la Reforma: sola Scriptura, la Biblia como nuestra única autoridad en cuanto a todos los asuntos de fe y práctica; sola gratia, sola fide, solus Christus, justificación por la sola gracia, solamente por medio de la fe, y solamente en Cristo; y soli Deo gloria, toda la gloria solamente a Dios. 

Manteniéndose con otros

Al mantener una separación estricta del falso ecumenismo y todos aquellos que lo apoyan (y así oponiéndose a las políticas inclusivas de los que bajo el disfraz de evangelismo entran en hermandad o cooperación con los católicos romanos, liberales, y otros que niegan la Biblia), la Iglesia Presbiteriana Libre ha buscado mantenerse junto con todos los que apoyan a la fe protestante histórica. Ha reconocido que hombres que creen en la Biblia, cuyas posiciones teológicas no permitirían que se conviertan en ministros presbiterianos libres, de todas formas ejercen un ministerio que es fiel a los puntos principales del evangelio. En la medida que la cooperación y la hermandad no debiliten su adherencia a sus propios estándares doctrinales o testimonio, la Iglesia Presbiteriana Libre ha buscado fortalecer las manos de aquellos que defienden a Cristo y Su evangelio. 

La libre oferta del evangelio

En su evangelismo, la Iglesia Presbiteriana Libre siempre ha tomado su postura por la libre oferta del evangelio, y nunca ha visto las doctrinas de la elección y la redención particular, tales como se enseñan en las Escrituras y como se describen en la Confesión de Fe de Westminster, como una barrera a esta posición. La iglesia ha buscado mantener su teología calvinista cristocéntrica. 

Un énfasis en la oración

A través de la historia, la Iglesia Presbiteriana Libre se ha entregado a la oración y ha progresado sobre sus rodillas. El presbiterio ha tenido días frecuentes de oración, ha pedido a las iglesias que están bajo su cuidado que guarden días de oración y ayuno, ha inquirido la vida de oración de cada congregación, y ha tratado de incentivar un compromiso ferviente al lugar de la oración entre su gente. La Iglesia Presbiteriana Libre ha buscado y recibido una medida de bendición genuina de avivamiento, mientras repudiando el avivamiento falso hecho por y centrado en el hombre. La iglesia reconoce que un avivamiento verdadero es un acto soberano de Dios, cuyo Espíritu se mueve en el momento y lugar que Él quiere, pero también cree que Dios ha prometido visitar a Su pueblo y atender su clamor. Por tanto, la iglesia se ha entregado seriamente a la oración para un despertar espiritual tanto en sus congregaciones como en lugares más lejanos.

Distintivos que unifican

La Iglesia Presbiteriana Libre siempre ha tenido algunas características distintivas que hacen que su hermandad sea inusual. Llamada a levantar un testimonio en Irlanda del Norte en un momento en el que el modernismo, también conocido como liberalismo, parecía haber tomado el control sobre el presbiterianismo irlandés, la iglesia reconoció que muchos que debían estar unidos en la batalla por la verdad estaban innecesariamente separados debido a diferencias doctrinales que no afectaban el centro del mensaje del evangelio. Uno de esas diferencias fue el bautismo y otra la escatología; en ambas se adoptó una norma innovadora. 

El bautismo

En cuanto al bautismo, la Iglesia Presbiteriana Libre admitió que cuatro siglos de debate y discusión desde la Reforma no nos había acercado más a una resolución a las preguntas que han dividido a los bautistas de los paidobautistas. Por lo tanto, para proporcionar un diálogo continuo de sus diferencias dentro de la hermandad del evangelio, la Iglesia Presbiteriana Libre adoptó una posición similar a la que tomaron los metodistas calvinistas en 1874, en la que se aceptaban tanto a los paidobautistas como a los credobautistas en su comunión. En otras palabras, la Iglesia Presbiteriana Libre no veía el paidobautismo como muchos presbiterianos lo ven; como algo esencial para el sistema de la Teología del Pacto que se describe en la Confesión de Fe de Westminster. Al rechazar la teoría de la regeneración bautismal, permitió que los hermanos alabaran y sirvieran juntos en mutuo respeto, a pesar de que diferían en el modo de bautismo y cuanto a la relación de los hijos de los creyentes al bautismo. 

El regreso de Cristo

La misma actitud prevaleció en cuanto al controversial asunto de la escatología, la doctrina de los últimos tiempos. En la Iglesia Presbiteriana Libre la creencia en las declaraciones ortodoxas de lo que puede ser expresado como la escatología personal o individual (la muerte, el estado del alma después de la muerte, la resurrección corporal, el cielo, y el infierno) es inquebrantable y unida. Sin embargo, en los asuntos sobre si la segunda venida de Cristo será premilenial, posmilenial, o amilenial, y que, si es premilenial, la tribulación será antes, durante, o después del milenio; hay libertad de opinión. Esta libertad no se extiende a perspectivas particulares de profecía que debilitan o contradicen la exposición del plan de salvación descrito en nuestra confesión y catecismos. 

Salmos, himnos, y el acompañamiento musical 

La Iglesia Presbiteriana Libre siempre ha sido una iglesia que canta. Siendo una iglesia presbiteriana, siempre ha dado al Salterio un lugar especial en su adoración. Sin embargo, nunca ha restringido su alabanza y adoración al uso de los Salmos, sino que también ha utilizado los grandes himnos de la iglesia. En su ministerio de adoración ha empleado música instrumental adecuada. 

Un alcance mundial

Después de su formación en 1951, la Iglesia Presbiteriana Libre creció continuamente. Actualmente está conformada por alrededor de cien congregaciones en Irlanda del Norte, la República de Irlanda, Inglaterra, Escocia y Gales. En 1976 comenzó su testimonio en Norteamérica: primero en Toronto, Canadá; después en Greenville, Carolina del Sur, y en Newtown Square, Pensilvania. En cada uno de estos lugares, una congregación de creyentes que deseaba asociarse con la Iglesia Presbiteriana Libre y su postura en Cristo presentó su petición para estar bajo el cuidado del presbiterio. 

El seminario y la formación del presbiterio de Norteamérica 

En 1982, el presbiterio estableció una sucursal de su seminario teológico en Greenville para capacitar a hombres jóvenes de los Estados Unidos que sintieran el llamado al ministerio presbiteriano libre. También formó a los ministros y ancianos de las iglesias norteamericanas en una comisión permanente, encargada de la supervisión y desarrollo de la obra en Canadá y los Estados Unidos, pero que fuera responsable ante el presbiterio. El presbiterio de Ulster vio este acuerdo como algo temporal, y frecuentemente exhortaba a los hermanos norteamericanos a que formaran un presbiterio autónomo para que las iglesias que estaban bajo su cuidado tuvieran un mejor gobierno. 

En mayo de 2000, la comisión norteamericana tomó la decisión de seguir los pasos para la formación de la Iglesia Presbiteriana Libre de Norteamérica, y en mayo de 2004 presentó formalmente una petición unánime al presbiterio para la formación de sus iglesias norteamericanas en un nuevo presbiterio. Al siguiente mes, una delegación de ministros de las iglesias norteamericanas se reunió con una comisión especial del presbiterio en Belfast, Irlanda del Norte. La comisión especial hizo las siguientes recomendaciones: 

  • Que el Presbiterio que se establezca en Norteamérica sea una entidad distinta y nueva, y que busque las maneras para fomentar y mantener las relaciones fraternales entre las dos iglesias. 
  • Que aquellos ministros que ya han sido enviados por el Presbiterio General de la Iglesia Presbiteriana Libre de Ulster a obras en Norteamérica deben mantener una membresía doble en ambos presbiterios. 
  • Que un comité consultivo sea establecido para considerar las implicaciones que conllevarían la formación de un presbiterio separado para la obra misionera, y para considerar las formas posibles de cooperación en la obra misionera de manera que no se duplique innecesariamente el trabajo de nuestros hermanos.